Historia de la Danza Oriental

La Danza Oriental originalmente, tenía un significado preciso en términos de
ritualidad y ceremonia. A través de ella se expresaron los misterios
de la vida y la muerte, como lo entendía la gente.

Estuvo,  relacionada con lo religioso, en el tiempo en el que la religión era una parte integral
de la vida diaria y poseía relevancia en cada aspecto de la existencia humana.  Pero, a medida
que las culturas primitivas cambiaron, se sofisticaron y la civilización suprimió la fe de las
eras antiguas, así también los rituales relacionados con dichas religiones desaparecieron.
Así pues, la danza del vientre desapareció en muchas partes del mundo. En
algunas áreas, cambió para convertirse, de un rito religioso, a un
entretenimiento laico.

En la antigüedad, la población adoraba a deidades femeninas que
representaban fertilidad, sexualidad y amor, principalmente. En su
honor, se realizaban ceremonias, ritos y danzas. Así transcurrió un
periodo en el que la mujer y las diosas formaban parte importante de
la sociedad, pero para establecer, los hombres, su total gobierno, se
intentó acabar con los rituales relacionados con la veneración de las
diosas. Esto redundó en un atentado por erradicar la danza femenina
relacionada con la sexualidad y la fertilidad. Tal vez, por ello,
encontramos muy pocas menciones de la danza de las mujeres en la
Biblia, en la que frecuentemente aparecen referencias acerca de la
danza de los hombres.

Existen varias teorías acerca de cómo la sociedad se convirtió en un
estricto patriarcado y desaparecieron los rituales dedicados a las
diosas. Una de dichas hipótesis es que el hombre comenzó a entender su
papel en la vida y la mujer fue considerada como una vasija para su
creación. Las leyes que gobernaban los derechos de las mujeres fueron
alterados y a los hombres les fue otorgada la absoluta autoridad sobre
la familia. De esta manera, las mujeres perdieron su libertad, su
herencia y pasaron a ser posesiones propias de los hombres.

Cuando la danza dejó de ser parte de las ceremonias y se convirtió en
un entretenimiento, fue adoptada y refinada por profesionales que
aparecieron, rápidamente, en escena. Con esta transición, también
apareció una barrera que delimitaba lo aceptable y lo inaceptable de
la "danza de las caderas", la cual era una forma de expresión sensual
e incluso ligeramente erótica. En el mundo árabe, como en todas las
culturas patriarcales, la aceptación o el rechazo estaban íntimamente
relacionados con el papel de la mujer en la sociedad, lo que le estaba
permitido y lo que le estaba prohibido.

La danza era aceptada como un pasatiempo social, practicado en casa
por mujeres que se entretenían entre ellas mismas. Era rechazada la
danza practicada por gitanos, comunidades menores, así como por los
miembros más pobres de la sociedad. Estas personas eran rechazadas por
su mala reputación, su deshonestidad y su tendencia a no acatar las
normas sociales de la comunidad en general. A pesar de ello, muchos
bailarines profesionales fueron bienvenidos en hogares para amenizar
fiestas familiares.

En la propia sociedad árabe, la danza no es frecuentemente materia de
estudio ni de representación artística. La mayoría de la bibliografía
o material visual con el que contamos, es legado de artistas
occidentales y viajeros, en particular de los años correspondientes al
siglo XIX, la Era Orientalista. Estamos en deuda con los Orientalistas
por el material que nos han heredado, sin el cual, no tendríamos
detalles de la danza árabe de tiempos antiguos.

Las mujeres fueron el tema más popular entre los Orientalistas. Las
bailarinas eran la principal atracción de los viajeros, quienes no
desperdiciaban la oportunidad de admirarlas cuando viajaban al mundo
árabe, pero por el siglo XIX, el status de las bailarinas cayó y
fueron consideradas como mujeres de baja reputación. A mediados del
siglo XIX, las bailarinas del mundo árabe comenzaron a llegar a
occidente para aparecer en ferias o exposiciones que estaban diseñadas
para presentar los nuevos logros tecnológicos de la era, así como para
exhibir diferentes aspectos de la cultura mundial. Desde el punto de
vista público, la danza era la mayor atracción de estas exhibiciones.

En las dos primeras décadas del siglo XX, la fuerte influencia
oriental de las nuevas formas de danza se filtraron hacia artes
hermanas. Escenografía, moda, teatro, ilustración y artes decorativas
fueron influenciadas por la percepción del mundo arábigo-islámico. Las
intérpretes exóticas y "especialistas en shimmy", como eran llamadas,
hicieron poco más que moverse entre una moda ondulatoria, plagada de
velos de colores, la cual, posteriormente, fue eliminada.

En esos periodos, la danza comenzó a presentar cambios fundamentales.
Como cualquier otra forma de arte, tomó influencia del contexto
cultural y comercial, por lo que perdió una parte esencial de su
espíritu así como de su integridad. En el pasado, era presentado más o
menos en un solo punto, como un arte de intensa concentración y casi
meditativo. Hoy en día, las bailarinas se desploman al piso, suben y
bajan de las puntas de sus pies, visten zapatillas de tacones altos y
su vestuario se inspira en el arte de Hollywood, el cual está lleno de
glamour. Por otra parte, la danza árabe se trasladó al mundo del cabaret.

El show nocturno que es el resultado de bailarinas con integridad y
habilidad, puede ser apreciado en sus propios términos. Llevado a
cabo, como es hoy en día, por bailarines inexpertos de todas las
nacionalidades que no tienen experiencia alguna en esta danza es
tratada con desprecio por el mundo oriental. Este tipo de danza
representa un lejano llanto de la danza que continúa viva en el Medio
Oriente y el norte de África, ejecutado por mujeres en la privacidad
de su hogar.

Actualmente, existe una nueva dirección en la danza, la cual ha
surgido por un creciente número de bailarines árabes y orientales,
quienes han iniciado un movimiento pionero de una danza con un
desarrollo más teatral. Están tomando el baladi tradicional, sharqui y
la danza beduina para colocarla en un contexto teatral en el cual este
arte pueda apreciarse mejor.

Como una actividad social en el mundo árabe, esta danza ha permanecido
con su naturaleza íntima y rodeada de costumbres. Es una tradición,
que se transmite de madre a hija, ejecutada por mujeres para su propio
entretenimiento. También, continúa desarrollándose al aire libre, a
cambio de dinero, así como en las casas de los adinerados, en las
cuales los bailarines son generosamente recompensados y, por otro
lado, subsiste como un ingrediente esencial para cualquier ocasión
relevante de la comunidad, especialmente para celebraciones
importantes, como bodas.
"Ten fe en que lo que sea que pase, es lo mejor para ti".
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